La Recuperación.

Según datos del Servicio Público de Empleo Estatal en Granada el número de desempleados se eleva hasta los 89.407. Un buen número para un sorteo de la lotería de navidad, dirá alguno. Un buen número para extorsionar a los trabajadores ocupados o desocupados según el capital por boca de sus abogados, esteticistas y tarotistas. Y de los desempleados granadinos tan sólo 66.755 no tienen prestación alguna ni subsidio de desempleo ni nada que se le parezca. No tienen ingreso alguno. Otro buen número para el sorteo del niño. Un buen número también para hacer más rentables los negocios del capital, sus estructuras sociales, políticas… palacios y cortijos varios.

Pero ahí no acaba la “miel” que receta el capital para la boca del obrero. El 97% de los nuevos contratos realizados son temporales, es decir lo son por obra y servicio o por circunstancias de la producción. Los contratos a tiempo parcial (con jornada laboral completa) siguen in crescendo. Y en general la jornada laboral crece por todos los sectores independientemente de que lo importante para que funcione la economía capitalista según los chamanes es “que haya confianza”. No obstante lo tangible es: la caída de los salarios, el aumento del volumen de paro estructural y cronificación del paro de larga duración, alargamiento de la jornada laboral e intensificación del trabajo y los recortes sociales. El 3% son contratos de carácter indefinido que no es sinónimo de estable, fijo, con derechos, bien remunerado, etcétera, etcétera. En definitiva el número de contratos sigue creciendo, el número de ocupados no.

Tras el trabajo a destajo, trabajo día y noche, un día sí y el otro también, da igual que fuera festivo o no laborable o lo que sea, se inauguró al fin el centro comercial Nevada Shopping que iba a traer (o supuestamente traerá) miles de puestos de trabajo y regalos para todos. Tras la apertura de nueva catedral que para su presentación tuvo a bien contar con la presencia de Antonio Martínez (arzobispo de Granada) vuelven los despidos como regalo de reyes para unos y un puñado de empleos precarios para otros. El paro registrado en la provincia de Granada volvió a subir durante el mes de enero con 1.581 trabajadores en paro más. Es decir, no es que 1.581 personas más son condenadas al paro por tiempo indefinido, tal y como anuncia la prensa del cacique y del capital. No son personas sin más. Pues ni la señora Patricia Botín, ni Florentino Pérez, ni Trinitario Betoret, ni Gerardo Cuerva, ni Roberto García Arrabal, ni José Julián Romero, ni Enrique Legerén, ni Tomás Olivo, ni tantos otros de su especie son los que engrosan o engrosarán las descomunales filas del paro. De igual manera que no se desahucia a las Koplowitz sino que se desahucian a los trabajadores; al paro no va cualquier persona, sino un tipo especial de personas que forman parte de una clase social determinada: la clase trabajadora.

En el mes de enero el paro (es decir, trabajadores oficialmente desocupados) aumentó en la mayoría de sectores. La subida se concentró especialmente el llamado sector servicios. Según datos de la SEPE, Andalucía afortunadamente sigue estando por debajo del millón de parados, con un total de 892.494 desempleados en total. Un gran alivio. Una alegría para la inmensa mayoría. Así que esa minoría que casi llega al millón y con ellos sus familias tienen que aguantarse y aplaudir lo que es un sentir definitivamente democrático.

Lejos de esa esa clara minoría están los 128 trabajadores afectados por el ERTE de Mercamotril que tienen que aceptar democráticamente ser suspendidos de su empleo durante tres meses. Pero no están en paro ya que los trabajadores que son objeto de una suspensión temporal de empleo no están parados. Están ocupados pero sin trabajar y cobrando el paro.

Los trabajadores hiperprecarizados del Parque de las Ciencias no sólo se tienen que aguantar también sino que tienen dar las gracias a sus patronos por dejarles dejarse la piel en un trabajo que es remunerado con salarios de hambre y que tiene la precariedad y la represión sindical como normas. Así que todos ellos juntos, pobres, explotados y precarios han de celebrar junto a sus buenos jefes que el parque haya recibido un total de 653.417 visitantes durante el 2016, incluyendo los 104.929 que recibió el zoo llamado Biodomo y que ha supuesto un 21% más que el año pasado. Eso no supone un 21% más de ingresos que se vayan a dedicar a compensar, a aliviar, a mitigar o a superar las penosas condiciones laborales de los trabajadores del Parque de las Ciencias. Que los negocios vayan bien no significa que los salarios y las condiciones de trabajo en general también lo vayan. Precisamente los negocios del Parque de las Ciencias de Granada van muy bien no sólo por que aumenten el número de visitantes y la venta de entradas sino porque las condiciones de explotación, el trabajo precario, barato y gratis aumentan sin cesar.

Los trabajadores de ADIF y RENFE, que también son víctimas del proyecto AVE para Granada y del aislamiento ferroviario actual, y que ven como día a día disminuye el tamaño de la plantilla con una reducción del 10,6% y el 7% respectivamente desde 2015, también tienen que aguantarse y celebrar la llegada del AVE sea bajo suelo o a cielo abierto así como el próximo plan de prejubilaciones que RENFE pretende llevar a cabo para el próximo 2017.

Los trabajadores del patronato de la Alhambra y el Generalife que ven como este año siguen batiéndose récords en cuanto a número de visitantes también tienen que celebrarlo aunque no haya trozo del pastel para ellos. Bajo el capitalismo no están los beneficios para llenar el bolsillo del obrero.

¿Y qué decir de los trabajadores de la hostelería granadina y del ramo de turismo en general? “Que se den con un canto en los dientes, por lo menos tienen trabajo”. Será agotador, será ilegal, será explotador, sobreexplotador, opresivo, abusivo, extenuante, injusto, con contratos en condiciones leoninas o sin contratos y en condiciones leoninas… pero por lo menos es trabajo según reza el dogma oficial.

Según la Encuesta de Población Activa del último trimestre de 2016 Granada sigue estable dentro de la gravedad con un 28,89% de tasa de paro. Casi ná. En el cuarto trimestre de 2015 la tasa de paro en la provincia de Granada según la EPA era del 28,82%. Y lo que ya no resulta sorprendente: Se reduzca la masa de parados y la tasa de paro, o no se reduzcan, lo que es la tasa de actividad sigue cayendo o queda estancada año tras año hasta llegar al 58,35% a finales del año 2016. Así que por lo menos es justo decir que estadísticamente (por más contratos que se firmen, tantos como los que se rescinden) ninguno de ese más de medio millón de empleos más al año, que el Gobierno de turno dice estar creando, fue un empleo para Granada. Probablemente tampoco lo fue para otras provincias. Es probable que hasta ni siquiera sea empleo, sino tan solo un desguace, trituración y racionamiento del empleo y reducción de la fuerza de trabajo disponible. Esta es la base para la recuperación de los beneficios de la clase capitalista.  Crear empleo es algo más que descuartizar el empleo, precarizarlo y repartirlo por horas además de destruir un grueso de la población activa, de la población trabajadora. Ser empleado es algo más que “buscar empleo”, “estar haciendo un curso de formación”, “realizar prácticas de empresa”, trabajar una hora al día o un día a la semana y demás “formas de empleo”.

Si bien existe una diferencia sustantiva entre estar en paro y estar ocupado, sobre todo si atendemos a cómo y en que condiciones se puede hacer frente a la cesta de la alimentos (o de la compra), al pago de las montañas de facturas por luz, agua, gas o vivienda… lo que cada vez está más claro es que para estar bajo condiciones de pobreza “energética”, “textil”, “alimentaria”, “educativa”, “sanitaria”, “inmobiliaria”, etcétera etcétera, es decir, para (como se decía antiguamente) ser pobre ya no hace falta estar en paro. Un 22% de la población activa ocupada cobra menos de 300 euros, es decir, sólo 3,7 millones de trabajadores ganan nada más y nada menos que hasta 300 euros. Y 6,58 millones de trabajadores cobran menos que el SMI. El 60% de la clase trabajadora sea cual sea la forma de su salario, (directo, indirecto o diferido) cobra menos de mil euros al mes.

En “el mejor de los mundos posibles” y en “el sistema menos malo” (llamado vulgarmente capitalismo) que sobre la base del robo y la explotación crea pobreza y miseria para la inmensa mayoría de la población (para la clase de los proletarios) así como riqueza y abundancia para una inmensa y poderosa minoría (la clase capitalista) al calor del desarme ideológico y la deriva política imperante dentro de la clase trabajadora tentados estamos a sentenciar que los trabajadores lo que deben hacer es no sólo desunirse y desorganizarse, sino que lo que deben hacer es luchar los unos contra los otros. Olvidarse de un futuro mejor para todos. Lo que deben hacer es odiarse entre sí, denunciarse entre sí, competir por ver quién tiene más bajeza y es más innoble, ver quién se pone más (y mejor) de rodillas, ponerse también a dar zancadillas a los demás, trepar y trepar sobre los lomos del compañero de trabajo, de todos los demás; pegar puñaladas traperas todo el día a discreción, denunciar la filiación sindical del compañero ante el patrón, señalar al rojo y darle caza… En fin, degollarse los unos a los otros para luego disfrutar de un partido de fútbol más mientras ya en tu casa (del banco) te relajas y recargas energías para por la mañana volver a entregarte en cuerpo y alma al patrón y al capital.

Ya está bien la broma. La situación de la clase trabajadora no sólo tiene tintes dramáticos, es penosa y trágica. Ser objeto de un desahucio, estar en paro o tener un trabajo de mierda, un trabajo precario o simplemente estar sujeto a la esclavitud del trabajo asalariado que nos obliga o fuerza día a día a crear riqueza para los capitalistas para a cambio poder sobrevivir con un jornal no es fruto de que algo hayamos hecho mal, como tampoco es una fatalidad una desgracia de orden natural como la lluvia, la sequía o un huracán. Es algo que no solamente podemos, sino que debemos y necesitamos solucionar. Solución: Acción y efecto de resolver una duda, dificultad o problema. Se llama “importante” a lo que importa o merece la atención o interés de alguien. Se llama “urgente” a lo que necesita ser realizado o solucionado con rapidez o lo antes posible.

¡Si todo los producimos, todo lo decidimos!

¡Organízate y Lucha!

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